Algo habrá que hacer

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Aunque estoy francamente de acuerdo con muchos de los postulados básicos de los indignados, he tratado de mantenerme al margen de las protestas. En primer lugar, porque si bien las intenciones parecen legítimas, sus formas han sido, en más de una de una ocasión, ilegales. En segundo lugar, porque estoy más que harto de que todos los movimientos estén polarizados. En el caso de los indignados, aunque no fuera una pretensión originaria, su cercanía a la izquierda hace difícil que gente liberal y conservadora como yo pueda ser aceptada dentro del grupo.

En todo caso, lo realmente importante en estos momentos es hacer algo, no desde tiendas de campaña ni ocupando de manera ilegal plazas públicas, sino mediante verdaderos héroes. Leía ayer en uno de los periódicos de mayor tirada en nuestro país, que lo que necesitamos son políticos suicidas. Estoy totalmente de acuerdo, porque las reformas que deberíamos emprender de forma inmediata no gustan a los grandes partidos, así que debería de ser una persona ajena a estos intereses, que seguro que alguna queda. En mi opinión, lo ideal es que personas con experiencia política y comprometidos con los fundamentos del 15M formaran un partido que pudiera competir con los grandes dinosaurios en su terreno. Un ataque frontal duro, a la línea de flotación de PSOE y PP, su ideario, con el apoyo de los miles de indginados movilizados, y la ingente cantidad de personas que les apoyaría. Pero para que esto ocurra el movimiento debe normalizarse, moderar sus acciones, porque de otra manera seguirán siendo percibidos por muchos como un grupo poco consolidado y anárquico.

No olvidemos que con la fecha actual de convocatoria electoral, no se van a producir grandes medidas hasta principios del año 2012. El PSOE no hará nada que perjudique a Rubalcaba y el PP, amén de no tener poder ejecutivo hasta que gane las elecciones, tampoco parece que esté muy por la labor de grandes reformas. O mucho me equivoco o nos aproximamos pues a imposiciones económicas desde la UE, el FMI o el BCE. Y de llegar esas imposiciones serán mucho más duras de lo que pensamos.

Esperemos pues que surja alguna alternativa con la suficiente valentía como para hacer las actuaciones precisas en reformas del mercado laboral, financiero, poder judicial, racionalización de la cosa pública, reducción de déficit, apuesta por la I+D, reforma del sistema de pensiones, etc.

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