Categoria: precios

Uniqul presenta el primer sistema de pago por reconocimiento facial

La compañía Uniqul acaba de presentar el que según ellos es el primer sistema de pago mediante reconocimiento facial del mundo. Un sistema que comenzará a probarse en Helsinki este año y que permite realizar el pago en menos de 5 segundos. Para ello, los establecimientos (tiendas físicas de todo tipo) deberán disponer de un lector específico proporcionado por la compañía en el cual el consumidor deberá aceptar la transacción con un mero clic, una vez el sistema haya realizado el reconocimiento mediante algoritmos y cifrados de alta seguridad. Previamente, el consumidor deberá darse de alta en la plataforma de Uniqul y asociarla a una cuenta bancaria.



Vodafone menosprecia a los clientes más antiguos

Foto: osde8info en Flickr

Foto: osde8info en Flickr

Esta mañana recibía con alegría que Vodafone bajaba sus tarifas para Internet Móvil. Yo soy usuario de ADSL móvil (modem USB) desde hace años y pago una cantidad más que apreciable (+ 50 euros al mes) por una tarifa plana de 10Gb.

Mi sorpresa se ha producido cuando he comprobado que el descuento no se aplicaba a mi tarifa. Según me han comentado los community managers de Vodafone vía Facebook y Twitter, la razón es que mi plan de precios está descatalogado desde noviembre del año pasado; que si no tenía permanencia me pasara a otra tarifa (que no llegan a los 10Gb que tengo por cierto).

Me pregunto qué tipo de política de marketing lleva una empresa que menosprecia a los clientes más antiguos, que pagan un dineral religiosamente, que tienen varias tarifas contratadas,..y todo, TODO, porque han descatalogado un plan de precios. Ahora entiendo por qué cambian las tarifas continuamente. La razón es para que no nos podamos aprovechar de los descuentos.

Pues que sigan así, discriminando a los clientes más antiguos, tomándonos por idiotas. Gracias Vodafone por darme un ejemplo para mis próximas clases de marketing relacional. Y mucha paciencia a los community managers de la marca que se están ganando el cielo defendiendo lo indefendible.



Destruyendo marcas

Foto: angermann en Fickr

Foto: angermann en Fickr

Llevo ya unos días oyendo a publicistas de renombre el cambio de estrategias de comunicación que se están produciendo, especialmente en productos de consumo. La cuestión es que en lugar de construir marca, esto es, posicionar nuestro producto en la mente del consumidor asociándolo con una serie de valores (personalidad de marca), se está apostando por mensajes basados en el precio y la publicidad comparativa (muy claro en las campañas para hacer frente a las marcas del distribuidor). Sólo parece que el valor “tradición” se sigue usando para hacer branding (aquello de “esta es la marca que compraban tus padres, ¿vas a dejar de adquirirla por la crisis?”).

Quiero decir, y es mi opinión por supuesto y seguramente estaré en un error, que este tipo de estrategias pueden ser buenas para el momento en el que nos encontramos. Un periodo de crisis global en el que los consumidores se ven abocados a comprar productos más baratos y ser infieles a sus marcas de toda la vida. Puede ser una estrategia rentable a corto plazo, aunque visto el imparable avance de las marcas de distribuidor, outlets y demás formas de low-cost no parece que se esté teniendo mucho éxito. En todo caso, y es aquí la cuestión de fondo de mis razonamientos, es sin lugar a duda una estrategia suicida en el medio/largo plazo.

La crisis durará lo que sea, dos años, tres quizás. Los tiempos de bonanza volverán, como siempre, pero las marcas que hayamos creado en esos dos-tres años seguirán ahí, en la mente de la gente. No diré nombres de ningún producto, enchufad la TV y os encontraréis montones de ejemplos, pero ¿realmente se va a tirar por tierra el activo más importante de la empresa?. Sí, la marca es el activo más importante de la mayor parte de empresas, grandes y pequeñas. Si apostamos hoy por precio o por compararnos con marcas de menor prestigio el resultado será claro, un cambio profundo de posicionamiento. ¿Qué haremos entonces? ¿Recuperar los mensajes que eran válidos hasta hace uno o dos años? No podemos cambiar el chip al consumidor tan fácilmente, y si vendes tu producto como el más barato, si te centras en precio, al final tu producto competirá en precio.

Hago pues un llamamiento a gestores de marcas para que no olviden lo que les ha costado posicionarse y no olviden que la creación de marca es una cuestión ineludible, hay o no haya crisis. Sé que es difícil cuando la gente de finanzas nos tira de las orejas, pero creo que debemos de ser lo suficientemente maduros para entender que la inversión en marca es una inversión que ha de ser constante y que reporta beneficios tangibles garantizando la supervivencia de la empresa en el largo plazo.



Libertad para el creador: 5 ejemplos de los nuevos modelos de distribución

Ya son varios los proyectos 2.0 en los que el usuario del sistema diseña el producto o servicio que se ofrece. Es una verdadera revolución dado que se deja en manos del consumidor lo que antes era competencia del departamento de investigación y desarrollo, cuando no incluso de la gente de producción. La idea es aparentemente sencilla, pero requiere una excelente infraestructura de producción y logística, así como una aplicación de socialización y compartición de contenidos bien desarrollada. Paso a comentar algunos ejemplos que considero esclarecedores:

Ohmynews

Hay casos bien conocidos como Ohmynews, un ejemplo perfecto de periodismo ciudadano. Se trata de un medio de comunicación inicialmente surcoreano, pero que cuenta con versión en inglés y japonés. Gran parte de los contenidos que aparecen son generados por los propios lectores, en algunos casos periodistas profesionales y en otros, probablemente la mayoría, por ciudadanos de a pie. Si el artículo llega a aparecer en portada la empresa paga 20.000 won (12,6 €).

Threadless

Threadless opera de manera similar pero con camisetas y más recientemente con posters. Una persona manda el diseño para una camiseta. El resto de usuarios de la comunidad Threadless vota y comenta dicho diseño y los mejores llegan a la planta de producción y se venden como productos terminados a cualquiera que desee comprarlos. La decisión final no es de la comunidad sino de la empresa, la cual considera los votos y los comentarios realizados. Tiene su lógica porque podría darse el caso de que salieran adelante diseños políticamente incorrectos o ilegales si tuvieran muchos votos. El proceso viene muy bien explicado en la web de Threadless. El diseñador recibe un buen pellizco si el diseño es elegido (2000$), más otros incentivos en caso de que por ejemplo se venda todo el stock. Asimismo, es posible enviar propuestas de slogans para camisetas que siguen un proceso similar pero con premios de 200$, que tampoco está nada mal. El modelo de negocio ha tenido mucho éxito y les ha permitido abrir diferentes líneas de productos (e.g. posters, t-shirts para niños, una marca de distribuidor) o abrir su primera tienda física en Chicago que posee el mismo espíritu comunitario que su madre virtual (e.g. podemos conocer en tiempo real qué música se escucha en el establecimiento vía Last.fm). Esta utilidad de conocer qué se escucha en la tienda me parece muy interesante porque da una idea de la “personalidad” de la marca. En el caso de Threadless se escuchan temas independientes mezclados con grupos clásicos del rock de los 70s y 80s y grupos top actuales como Radiohead, lo cual nos deja claro el tipo de público al que se dirigen. Es una funcionalidad que deberían copiar otros establecimientos físicos que se apoyen en la música ambiental.

CafePress

CafePress es ya un viejo conocido. El modelo de negocio es parecido a Threadless, pero con algunas peculiaridades importantes.

Para empezar no sólo trabaja con camisetas sino que la línea de productos que pueden ser customizados por el usuario es amplísima: pegatinas para el coche, tazas, tangas, shorts, ropa para bebe, mochilas, gorras, libros y CDs. Por otro lado, el espíritu comunitario de Threadless no existe. El usuario de CafePress envía un diseño y la empresa le ofrece todas las utilidades necesarias para vender ese diseño (e.g. tienda online, sistema de pago, logística, producción, etc.). No es necesario pues que el diseño enviado sea elegido para que salga adelante. CafePress es un facilitador para diseñadores que no pueden acceder al canal de distribución tradicional. El precio lo establece el diseñador sobre un precio base dispuesto por CafePress. La diferencia entre el precio base y el establecido por el diseñador es enviada a éste de forma mensual. No hay costes fijos, aunque sí existe la posibilidad de montar una tienda premium que ofrece beneficios adicionales. Por último, CafePress no sólo se orienta a diseñadores que desean montar una tienda para vender online, sino también para aquellos colectivos o individuos que deseen un producto customizado (e.g. una taza con la imagen de su bebe recién nacido o un libro que regalar a los amigos).

Lulu

Lulu ofrece herramientas de maquetación para escritores, los cuales si lo desean pueden vender el producto a través de Lulu, en papel o como e-book, a cambio de una comisión del 20% que se queda la empresa. Lulu además ofrece una gran cantidad de servicios para la promoción del material creado, así como un mercado online en el que comprar los libros creados por los miembros de la comunidad Lulu y que cuenta con sus propios best-sellers. Es un servicio ideal para colectivos y escritores noveles que, al igual que ocurre con CafePress, tienen serias dificultades de acceder al canal tradicional.

Ponoko

Por último comentaré el recientemente aparecido Ponoko. Ponoko es una plataforma extraordinaria para diseñadores industriales aficionados o profesionales. Ofrece todo tipo de funcionalidades para tangibilizar las ideas o comerciar con ellas. Así, pongamos por ejemplo que tenemos la idea para el diseño de un taburete. Si no sabemos mucho de programas de diseño Ponoko nos permite utilizar un kit para diseño en 2D o 3D. Una vez diseñado elegimos entre los distintos materiales que ofrece Ponoko (plásticos y madera de momento). Después damos la orden a Ponoko para que el producto pase a la planta de producción, donde se tangibiliza gracias a las tecnologías de fabbing o producción digital directa (Direct Digital Manufacturing). Finalmente el producto llega a nuestra casa totalmente terminado. Si no queremos el producto terminado tenemos otras alternativas: (1) usar el kit de diseño de Ponoko para producir el producto en nuestra propia casa o (2) vender o ceder gratuitamente nuestro diseño a través de la web de Ponoko y con la licencia Creative Commons que queramos.

Ponoko no sólo permite materializar nuestras ideas sino también comerciar con ellas. Ya lo hemos anticipado para los planes de producto, sin embargo, el proceso es similar para productos terminados. Para ello, es necesario no sólo definir el diseño del producto, sino también los materiales y los lugares a los que se está dispuesto a enviar los productos terminados. En función de todo ello pondremos un precio a nuestro taburete. Ponoko nos impone un precio base según el diseño y el material elegido. Ponoko NO essambla los productos, SÓLO entrega las piezas, así que si vamos a vender un taburete, por ejemplo, cuando alguien nos lo compra Ponoko nos manda a nuestra casa o fábrica las piezas, nosotros las ensamblamos y nosotros las enviamos al cliente. Si el producto no necesita montaje o consideramos que éste es sencillo Ponoko envía las piezas al cliente directamente.

Como ven, cada vez son más los ejemplos que facilitan el proceso de distribución de los productos. Los creadores tienen menos impedimentos para ver sus ideas materializadas y, lo que es más importante, comercializadas a costes razonables y sirviéndose de herramientas promocionales efectivas.



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