De charlatanes y “guruses” en el marketing online

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Foto: whatsnextblog.com

Los que nos dedicamos de una manera u otra al apasionante mundo del marketing online sabemos que uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es no quedarnos desactualizados. Si alguien piensa que graduándose en la mejor Universidad o Escuela de Negocios ya adquiere la formación suficiente como para no preocuparse de actualizar sus conocimientos va muy, pero que muy equivocado.

Ciertamente, la necesidad de actualización en las destrezas y habilidades es precisa en cualquier ámbito laboral, pero en el caso del marketing online alcanza, en mi modesta opinión, niveles muy por encima de la media. Y lo digo con la perspectiva de una persona que lleva más de 10 años dedicándose a la formación universitaria, la divulgación y la investigación científica en marketing. Y cuando hablo de actualización no me refiero a hacer un curso o asistir a algún sarao de vez en cuando. La formación ha de ser permanente, cada día, pues cada día aparecen nuevas herramientas o nuevas startups que pueden dar pistas de estrategias de marketing alternativas. Un claro ejemplo lo estamos percibiendo en los continuos cambios y mejoras que se están introduciendo en los sistemas publicitarios en Twitter o Facebook, ya que es muy raro el día que no aparece algún tipo de cambio.

Yo tengo la suerte de que no me dedico a la consultoría, y que por lo tanto puedo mirar las cosas con un mayor grado de abstracción, sin tener que conocer cada detalle concreto. Pero, evidentemente, la labor del profesional del marketing online es realmente dura. Por supuesto hablo del profesional serio y no de los cantamañanas que acosan en la Red con sus consejos y recetas, que no tienen experiencia ni curriculum que les avale, tan sólo una alta capacidad de persuasión, una falta de vergüenza notable y el saber aprovecharse del desconocimiento de muchos clientes de lo que es un buen servicio en marketing digital y social media.

La forma de discriminar entre los charlatanes y los buenos profesionales es un tema que exigiría un debate más detenido, pero yo sugeriría a los empresarios que están buscando asesoramiento o simplemente a gente interesada en estos temas, que valoren el background del supuesto experto: ¿qué proyectos ha llevado a cabo y con qué resultados?, o en el caso de investigadores ¿qué resultados de investigación en congresos y publicaciones serias posee? El que tiene un buen background no os quepa la menor duda de que lo muestra, así que ya tenéis ahí un punto de partida a la hora de elegir a un consultor con el que trabajar. Finalmente, preguntar a antiguos colaboradores del supuesto gurú o el paso del tiempo son también buenos mecanismos de detección de charlatanes, pues el tiempo y los resultados (no el Klout o el número de followers) pone a cada uno en su sitio.

Vivimos una época muy difícil en nuestro sector. El mercado se está atomizando y los presupuestos caen a niveles insostenibles. Conozco varios casos de buenos profesionales que las están pasando putas, que trabajan más por mucho menos y que incluso se ven abocados a buscarse el pan en el exterior. Y es que en este sector nuestro cualquiera se puede montar una consultora y decir que es experto en esto o lo otro, tirando precios y calidad y afectar a los buenos profesionales y a la imagen general del sector. Eso, por no hablar de gente joven muy valiosa, con gran formación y ganas, que no pueden desarrollar su actividad en su país o en el ámbito profesional para el que han invertido años de estudio y trabajo. No os podéis imaginar lo que me duele tener que decir a los chavales que me preguntan qué hacer con su carrera que lo mejor que pueden hacer es mirar al exterior, cuando uno sabe con certeza el nivel de intrusismo y de falsos Mesías que inundan los congresos y la blogosfera.

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