¿Tiene solución la corrupción en España?

cartel con slogan contra la corrupción

Imagen: Cachicha.com en Pinterest

Vivimos unos meses nefastos para la sostenibilidad democrática del país. Empresarios, banqueros y medios de comunicación aprovechan la situación para ganar los réditos electorales que no han conseguido en las urnas, aferrarse a sus puestos a pesar de existir serias dudas sobre su honorabilidad (alguno incluso estando imputado) y vender periódicos o aumentar audiencia a toda costa. Una vergüenza que en mis 37 años de vida no había percibido.

Algunos medios internacionales como The Economist se preguntan el por qué de la situación. Afirman que la lentitud de la justicia, la presencia de mayorías absolutas, la generalización de casos de corrupción en todos los partidos y la tolerancia de los ciudadanos a la corrupción pueden ser elementos explicativos. La pregunta que me hago es si esto tiene solución.

De los cuatro factores mencionados por The Economist los tres primeros son solventables: más recursos y eficiencia en la Justicia y un cambio en el sistema electoral pueden ser suficientes. El problema estriba en el último factor: la tolerancia a la corrupción.

Yo no estoy de acuerdo en que los españoles seamos tolerantes a los corruptos. Eso sería decir que somos masoquistas o estúpidos. Lo que sí es cierto es que la cultura española y en general en todo el arco mediterráneo parece penalizar menos la mentira y aceptar los privilegios de otros. ¿Qué diferencia la cultura española de la de otros países y que podría ocasionar la situación en la que vivimos?

El modelo de Hofstede permite definir la cultura de cada país a partir de 5 dimensiones fundamentales:

  • Distancia de poder: mide el grado en el que la sociedad acepta que haya desigualdades. España puntúa un 57 (acepta más las desigualdades). Un nivel muy superior a países como UK (35), USA (40), Alemania (35) u Holanda (38). Esto indica que en España la sociedad asume que debe haber desigualdades, jerarquías en las que la gente que se sitúa en los eslabones superiores ha de tener privilegios.
  • Individualismo/colectivismo: una sociedad individualista es aquella en la que la preocupación es el “Yo” y la familia más cercana. No es el caso de España ni de Portugal, a diferencia del resto de países europeos o USA que son claramente individualistas. España es colectivista, lo cual significa que se valora mucho la pertenencia a un grupo, como por ejemplo un club de fútbol o un partido político. Estando los intereses de ese grupo por encima de los individuales.
  • Masculinidad/feminidad: una sociedad femenina es aquella en la que se busca el consenso, el diálogo. Por el contrario, en sociedades masculinas la autoridad y el liderazgo es mucho más importante. En comparación con países como UK, USA o Alemania, España es mucho más femenina. Es decir, en España el éxito radica en la calidad de vida y el cuidado de los demás, mientras que en países como Alemania se valora más el éxito entendido como ser el mejor en algo, la competitividad.
  • Aversión a la incertidumbre: Mide el grado en el que en la sociedad se acepta la existencia de un futuro incierto. Claramente de nuevo España tiene notables diferencias. Somos muy aversos al riesgo, en especial si comparamos con países como UK o USA (también con Alemania aunque en menor grado), lo cual explicaría por qué en estos países los emprendedores arriesgan mucho más. Los españoles necesitamos tener reglas para todo, aunque eso nos lleve a un mundo más complejo. Queremos seguridad. De ahí que queramos pisos en propiedad o un trabajo fijo.
  • Orientación a largo/corto plazo: España es mucho más cortoplacista que otros países europeos como Alemania. Buscamos resultados rápidos, no ahorramos para el futuro y respetamos las tradiciones. Somos poco adaptativos.

En resumen, España es un país donde se vive el día a día sin pensar demasiado en el mañana, queremos seguridad y aceptamos la presencia de clases privilegiadas y jerarquías si ello nos garantiza un mundo menos arriesgado. Un país donde lo relevante es la calidad de vida y no el llegar a ser reconocido como el “mejor en su campo”. Y un país donde el grupo al que pertenecemos es lo más relevante. El grupo lo más importante. El grupo como un partido político. Esto explica muchas cosas. Esto explica por qué dentro de un partido se defiende al compañero aunque tengamos dudas de su honorabilidad. Respetamos los líderes privilegiados del partido porque nos dan seguridad y aceptamos que estén por encima de nosotros.

Las teorías relacionadas con la influencia del grupo nos enseñan el grado de protección a los que forman parte de nuestra misma clase. Si una persona de nuestro grupo, digamos el secretario general del partido, comete un error, no lo achacamos a su incompetencia, sino a factores externos como la mala suerte o acciones de otro grupo competidor. Sin embargo, cuando esa misma persona toma una decisión acertada asumimos que es por su valía y no por factores externos. Por otro lado, si quien comete una irregularidad es alguien de otro grupo, diremos con rotundidad que se debe a su incompetencia, y si acierta, no seremos capaces de asumir su valía.

Vuelvo a la pregunta anterior de si la situación actual tiene solución. Yo creo que no. No en el sentido de los aspectos diferenciales de la cultura española y que están alimentando un sistema corrupto. Los acusados por corrupción son los mismos que se manifestaban hace 30 años. ¿Por qué vamos a pensar que los que ahora se manifiestan no actuarán de la misma manera? La cultura no se cambia de una generación a otra. Será muy difícil que cambiemos el chip y nuestro sistema de valores se base en la búsqueda del éxito, la competitividad, la aceptación de la incertidumbre y el cambio, la autosuficiencia y la no aceptación de una clase privilegiada.

Espero equivocarme.

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