Un estudio de la viralización de “Operación Palace”

Operación Palace de Jordi Évole

Imagen: Vertele.com

El fin de semana pasado se emitió en la Sexta un controvertido falso-documental en el que importantes periodistas y políticos hablaban acerca de posibles intrigas alrededor del intento de Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Sin valorar el trabajo en sí, lo cierto es que se ha convertido en un buen ejemplo de viralización que me gustaría compartir con todos vosotros.

En primer lugar debemos destacar al autor del documental: Jordi Évole. Un personaje, entre humorista y periodista, que ha ganado gran popularidad en nuestro país desde que comenzara su aventura televisiva de la mano del maestro Buenafuente. Évole es un tipo que no deja indiferente, o le amas o le odias. Hay quien piensa que es la voz del pueblo que intenta dar luz a los atropellos de políticos y empresarios sin escrúpulos. Otros ven en él una marioneta de la izquierda más reaccionaria o simplemente un intruso en la noble profesión periodística. Sea como sea, Évole polariza opiniones a su alrededor, al igual que otros personajes como Mourinho, Justin Bieber o Risto Mejide. Este aspecto es muy importante, pues crea un caldo de cultivo para la viralización. Cualquier acción u opinión de estas personas generará un elevado nivel de WoM.

Pero hablemos de la campaña alrededor de Operación Palace.

  • Fase previa: teaser y sembrado: Durante los días previos a la emisión del falso documental el grupo Atresmedia, al que pertenece la Sexta, emitió breves spots en sus diferentes canales a modo de teaser. En los mismos, se generaba expectación al insinuar que se iba a desvelar un secreto de Estado sobre un hecho histórico profundamente arraigado en la reciente historia española. Asimismo, el propio Évole calentaba el ambiente entre su centenares de miles de seguidores en los social media. Incluso cabe destacar el “buen rollo” reinante en Twitter con Risto Mejide, que estrenaba programa el mismo día. Finalmente, se enviaron notas de prensa a los medios de comunicación, en una clara (no sé si intencionada) estrategia de sembrado a influencers.
  • Fase de revelación: El programa se emite el 23 de febrero de 2014 coincidiendo con el aniversario del Golpe de Estado. Sólo al final del mismo el propio Évole descubre que se trata de un falso documental. Según él, “sé que en este momento habrá espectadores que estarán contentos con lo que han visto porque se lo han pasado bien y otros que se se sentirán engañados y me querrán matar“.
  • Fase posterior: En las horas siguientes, Évole y algunos de los protagonistas del documental hablan acerca de las razones y de su participación en el mismo. Los social media se convierten en un hervidero de gente que apoya a Évole o le odia, pero el WoM generado es de un valor incalculable.

Detrás de esta viralización podemos destacar diferentes factores. En primer lugar, como comentaba anteriormente la propia imagen del presentador influye mucho. Évole produce admiración o rechazo, pero en cualquier caso son emociones que llevan a la acción a la gente, bien para alabarle/defenderlo (¿existe una comunidad de marca alrededor de este individuo? Yo creo que sí), bien para atacarlo. En segundo lugar, el propio virus. El documental, posee algunos rasgos muy relevantes como: (1) girar alrededor de un contenido sensible para el espectador, (2) finalizar con un efecto sorprendente, (3) utilizar un soporte (vídeo) fácilmente viralizable y (4) utilizar personajes conocidos y creíbles en su elaboración.

La cuestión que ahora nos podemos plantear es sí todo esto le servirá a Évole en el futuro. Yo pienso que sí. Jordi Évole necesita la polémica y a partir de ahora va a ser recordado por ser el autor del “gran engaño”, un activo que sin duda le rendirá durante mucho tiempo.

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